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ESTE ES EL SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO QUE SE REALIZA LA MANIFESTACIÓN
La Marcha de las Putas cuenta con más apoyo de los hombres
Esta movilización – que tiene su origen en Canadá desde hace varios años- busca expresar de manera pública el rechazo a las constantes vulneraciones de los derechos que viven las mujeres en diferentes espacios y su deseo de igualdad.
Quito se pintó de gris a media tarde mientras muchos rostros se detenían y volteaban a mirar al cielo, que poco a poco se tornaba oscuro. Antes de las 17:00, las primeras gotas de lluvia lavaban el asfalto, mientras los charcos de agua se expandían en las esquinas y un desfile de paraguas se apoderaba de las veredas.
Pero el clima era lo de menos, ellas se encontraban, se descubrían entre carteles, pintura, abrazos y banderas de colores. Sus pieles eran los micrófonos que transmitían mensajes en contra de la violencia; sus manos, la fuerza de la resistencia; sus cuerpos, la voz de sus derechos.
Eran las putas, las mujeres, los hombres, los trans, los gays, los ciudadanos, que se tomaban las calles de Quito para protestar contra lo establecido, contra la visión machista que aún se mantiene en la sociedad hacia la mujer.
“La Marcha de las Putas” lleva dos años de presencia en el Ecuador y está constituida por varios colectivos de feministas y grupos GLBTI, que a través de la movilización, exigen y visibilizan las condiciones con las que muchas veces les toca lidiar en la calle, en sus trabajos, en la vida diaria. Su protesta se centra en la lucha contra la violencia de género, la discriminación, el abuso sexual, la opresión a la mujer, el feminicidio, la misoginia, las prácticas sexistas, patriarcales, machistas y capitalistas que toman a la mujer como un objeto sexual que responde a la lógica de consumo.
Ana Almeida es parte de una de estas agrupaciones. “El principal precedente que queremos dejar es ese mensaje de no violencia contra la mujer, porque los cuerpos de las mujeres deben ser respetados; no se puede seguir estigmatizando a las mujeres por su vestimenta. Nada puede justificar la violencia. Hacemos todo un trabajo político para la redefinición de la palabra “puta” y lo que significa para las mujeres y para los hombres también”.
Almeida indicó que la marcha es una manera de llamar la atención a las autoridades y a la sociedad, con el fin de romper el paradigma de la violencia y su aceptación como algo natural hacia la mujer.
El sábado, alrededor de 3 mil personas acudieron a la marcha; el punto de concentración fue la avenida Patria, en el centro-sur de la capital.
Cuando el reloj apuntaba sus manecillas en las 16:30, el aguacero se tornó imparable y el repique de tambores, acompañado del estridente sonido de un saxofón, levantó aún más el ánimos de los asistentes. Zanqueros, cuya vestimenta era semejante a la del personaje norteamericano conocido como tío Sam, bailaban junto a arlequines al compás de la música y al ritmo de las consignas.
“¡Que llueva, que llueva, las putas no se ahuevan!” gritaban, mientras en los carteles se leían frases como “Si te escandaliza la palabra puta, ¿por qué no te escandaliza la violencia?” o “Macho que se respeta viola, grita, soborna, odia, abusa y mata”.
Con sus torsos semidesnudos, o vestimenta colorida, los manifestantes alentaban a sus compañeras a seguir, sin importar la lluvia.
“Quiero reivindicarme como una mujer libre y que es dueña de sí misma”, mencionó Adriana Manzano, quien participó de la movilización. “Salí a la marcha por segunda ocasión para decir basta a la violencia, basta a la estigmatización y lo seguiré haciendo todos los años”
Pero los símbolos de la movilización no se quedaban únicamente en carteles… Con una sotana rosa y una cruz colgada en el pecho, un religioso movía las cuerdas de un títere que era representado por una joven vestida con un uniforme de colegio. Ella tenía sus manos atadas a las cuerdas del titiritero, y en ocasiones se arrodillaba y se volvía a parar con movimientos más lentos y mecanizados.
“¡No, es no!”, “¡Desnudas o vestidas dirigimos nuestras vidas!”, “¡Mi cuerpo, mi decisión!”… eran algunas de las frases voceadas ante la mirada de personas que de lejos observaban el paso de esta fiesta colectiva a favor de los derechos.
Felipe, quien no quiso dar su apellido, trabaja en un medio de comunicación comunitario. Él asegura que participa en la manifestación porque representa no solo a los mujeres, sino también a los hombres, ya que la lucha es colectiva. “Puta, zorra, basta de darles connotaciones a las mujeres. Si ellas se visten o actúan de una u otra forma es su identidad y hay que respetarlo, pues esta movilización también es por la soberanía de su cuerpo”.
La marcha culminó en la plaza Foch, donde se levantó una tarima en la que los participantes se reunieron para cantar melodías alusivas al evento. La alegría y las consignas no paraban.
Michaela y Lucía son pareja y salieron juntas a la marcha.
“Apoyaré estos actos siempre, pues creo que es una de las maneras de visibilizar nuestra realidad como mujeres y como pareja”, señaló Michaela.
La fiesta se avivaba cada vez más y el frío no importaba, pues este era un cálido lugar de encuentro.
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THIS IS THE SECOND YEAR IN A ROW THAT IS THE DEMONSTRATION
The SlutWalk has more support from men
This mobilization – which originated in Canada for several years, seeks to express publicly to the constant rejection rights violations experienced by women in different spaces and their desire for equality.
The rally attendees came from different parts of the country. Throughout the day, did not stop shouting slogans in favor of equality and rights. Photo: Alvaro Perez | The Telegraph
Quito was painted gray afternoon while many faces stopped and turned to stare at look at the sky, which gradually was becoming dark. Before 17:00, the first drops of rain washing the asphalt, while the puddles were expanding in the corners and a parade of umbrellas came over the sidewalks.
But the weather was the least of them were, were discovered between cartels, painting, hugs and colored flags. Their skins were the microphones that transmitted messages against violence, his hands, the strength of the resistance, their bodies, the voice of their rights.
They were whores, women, men, trans, gay, citizens who took to the streets of Quito to protest against the establishment, against the sexist view that still holds in society towards women.
«The SlutWalk» carries two years in Ecuador and is made up of several groups of feminist and LGBTI groups, that through mobilization, demand and make visible the conditions with which they often have to deal in the street , in their work, in everyday life. Their protest focuses on the fight against gender violence, discrimination, sexual abuse, the oppression of women, femicide, misogyny, sexist practices, patriarchal, sexist and capitalist who take women as sex objects logic responsive to the consumer.
Ana Almeida is part of one of these groups. «The main precedent that we want to make is that message of non-violence against women, because women’s bodies must be respected; not be further stigmatize women for their clothing. Nothing can justify violence. We do political work for the redefinition of the word «whore» and what it means for women and men too. «
Almeida said the march is a way to draw attention to the authorities and society, in order to break the paradigm of violence and acceptance as natural to women.
On Saturday, about 3000 people attended the march, the point of concentration was Avenida Patria, in the center-south of the capital.
When the clock pointed his hands at 16:30, the downpour became unstoppable and the peal of drums, accompanied by the shrill sound of a saxophone, further raised spirits of those attending. Stilt walkers, whose dress was similar to the American character known as Uncle Sam, harlequins dancing with the beat of the music and the rhythm of the chants.
«Let it rain, let it rain, not ahuevan whores!» Shouted while the posters were read phrases like «If you offend the word bitch, why do not you shocked violence?» Or «Macho violates respecting screams, bribes, hate, abuse and kill. »
With their naked torsos, or colorful attire, the demonstrators encouraged their colleagues to follow, regardless of the rain.
«I want to redeem myself as a free woman that owns itself,» said Adriana Manzano, who participated in the demonstration. «I went to the march for the second time to say enough violence, enough to stigmatization and will continue to do every year»
But mobilizing symbols not only were posters … With a cassock rose and a cross on his chest, a monk moving the strings of a puppet who was represented by a young woman dressed in a school uniform. She had her hands tied to the strings of the puppeteer, and sometimes knelt and turned to stop with slower movements and mechanized.
«No, no,» «Naked or clothed lead our lives!», «My body, my choice!» … were some of the phrases voceadas in the eyes of people who watched the passing away of this party to collective rights.
Felipe, who declined to give his last name, works at a community media. He says that participating in the demonstration because it represents not only the women but also to men, since the struggle is collective. «Bitch, bitch, give them enough connotations to women. If they dress or act in one way or another is its identity and must be respected, as this is also mobilizing the sovereignty of his body. «
The march ended at the Plaza Foch, where stood a platform where participants gathered to sing songs alluding to the event. The joy and the slogans were flowing.
Michaela and Lucy are dating and they went together to the march.
«I will support these acts always, because I think that is one of the ways to visualize our reality as women and as a couple,» said Michaela.
The party was intensified more and the cold did not matter, because this was a warm meeting place.

que pena no sabia..😞 pero para la proxima les acompaño.. felicitaciones..!!!
para la proxima una recomedacion .. que la hagan mas temprano en la mañana.
Salmaja😉
Date: Tue, 23 Apr 2013 16:13:19 +0000
To: salmajaballerina@hotmail.com