Secuestradas por ser distintas / Sequestered by being different

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Fuente: http://www.vistazo.com/ea/reportaje/imprimir.php?Vistazo.com&id=3770

Secuestradas por ser distintas 

María Belén Arroyo y Pedro Artieda 

“Me llevaron engañada. Me dijeron que íbamos a visitar a una amiga que había dado a luz. Era el Día de las Madres”.

Alexandra (nombre protegido) es una profesional de 26 años. Asegura que en mayo del año pasado fue internada por sus familiares, por la fuerza, en una clínica de rehabilitación para adicciones a la droga y alcohol en Portoviejo.

“Me preguntaron cuántas veces tomaba. Yo respondí dos veces al año. Me aclararon que era alcohólica con trastornos de conducta, y que tenía adicción a mi pareja, que es otra mujer, porque soy lesbiana. En la clínica había tres dormitorios para 15 confinadas, comíamos con tres libras de arroz”.

El testimonio está incluido en el Informe “Situación de las Mujeres Lesbianas y Trans en Ecuador, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”, presentado a fines de 2009 por el Taller de Comunicación Mujer, ante organizaciones internacionales de derechos humanos.

El documento, también conocido como “Informe Sombra”, establece que pese a la vigencia de una Constitución garantista en el Ecuador, “Mujeres lesbianas siguen siendo forzadas por sus familias a ingresar en clínicas privadas de rehabilitación para adictos”, como si la homosexualidad fuese una ‘enfermedad’ que pudiera ser ‘curada’ con un tratamiento.

La Federación de Psiquiatras de Estados Unidos eliminó a la homosexualidad del listado de patologías en 1972. La Organización Mundial de la Salud, OMS, lo hizo en 1990.

“Los mecanismos de ‘cura’ de la homosexualidad incluyen secuestros para ingresar a las clínicas, torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes”, sentencia el polémico Informe Sombra.

Vistazo documentó otros seis casos en Pichincha, Guayas y Manabí. En cinco las víctimas son mujeres.

“Muchas no llegan a judicializarse. La mayor dificultad es denunciar a sus propias familias, además, no pueden presentar acciones contra las clínicas porque se ven obligadas a firmar el consentimiento del internamiento, sin importar su edad”, según Tatiana Cordero, directora de la Corporación Promoción de la Mujer, y coautora del Informe Sombra.

Terapias inhumanas 

“Tengo sed de justicia”, dice Soledad (25) mientras narra cómo su pareja, Liz, de 23, fue internada en un centro para consumidores de estupefacientes, en Quito, pese a no ser adicta. “Un día desapareció. Recibí la llamada anónima de una chica del centro”. Soledad cuenta que la madre de la novia no ha aceptado su condición de lesbiana. “Le ofreció un té, Liz se sintió mareada y se acostó. Luego fue llevada por personas que decían ser de la Interpol y que la tomaban presa”. Soledad revive el doloroso periplo para sacar a la joven del sitio, “Al parecer, un centro evangélico donde se encontraban seis chicas a quienes les hacían limpiar, rezar y dormir”. La clínica no tenía rotulación. “Dijeron que era una casa de familia y que sin una orden de allanamiento no se podía entrar. Vimos cómo a siete chicas, entre ellas mi novia, les obligaron a saltar un muro por la parte posterior”.

Efraín Soria, de Fundación Equidad, confirma la versión. Agrega que, tras la denuncia, “la Policía se demoró”. Liz estuvo encerrada 20 días. Soledad, que se sintió “discriminada” por las autoridades, afirma que el tratamiento ofrecido para “curar” el lesbianismo de la novia duraba un año y costaba 300 dólares mensuales.

Neptalí Arias, director de Fundación Amigos por la Vida, de Guayaquil, relata que “Chiqui”, peluquero transgénero, fue encerrado en un centro dirigido por un pastor evangélico. “Logró comunicarse. Fuimos con la Policía. Estaba recluido en dos metros cuadrados, lleno de mosquitos. La terapia consistía en choques eléctricos en el recto. A través de la Biblia debía dejar su condición sexual”.

La Defensoría del Pueblo ha recibido denuncias similares. Una de ellas, de septiembre último, alude al encierro de una mujer de 19 años que mantenía una relación con otra de 26.

Patricio Benalcázar, director de Protección de Derechos Humanos, advierte que “Las autoridades son reticentes a intervenir. Hay un problema de pedagogía social porque la Constitución plantea que no se puede discriminar a una persona por su orientación sexual”.

Benalcázar añade que hay expedientes contra centros por maltrato, torturas y choques eléctricos. En pleno siglo XXI en el país se secuestra a quienes son distintos. Mientras la Constitución habla de derechos sexuales, en el país todavía se confina a mujeres por ser lesbianas.

Un reglamento que agitó el avispero 

La Constitución de 2008 estableció que el consumo de drogas es un problema de salud pública. Y puso en manos de ese Ministerio la política de prevención y tratamiento de la farmacodependencia.

El 6 de septiembre, el Ministerio de Salud emitió el Reglamento de Calificación, Autorización, Funcionamiento y Sanción de Centros de Recuperación para personas con adicción. El artículo 9 levantó polémica, pues abría las puertas para fomentar la creación de centros especializados para tratamiento en “personas con trastornos en su identidad u orientación sexual primaria a su adicción, así como trastornos del control de los impulsos, como el juego patológico y otras adicciones no farmacodependientes”.

Las críticas llovieron. Según Tatiana Cordero, de Taller de Comunicación Mujer, este artículo asimila identidad u orientación sexual a patologías psicológicas y psiquiátricas.

La directora general de Salud, Carmen Laspina, explicó a Vistazo que una redacción inadecuada de ese artículo dio lugar a una malinterpretación. “El Ministerio de Salud defiende los derechos sexuales y reproductivos de las personas, la Constitución vigente respeta las identidades sexuales”. El Ministerio emitió el acuerdo 543, del 8 de octubre, eliminando el controversial artículo.

El acuerdo modificatorio aclara que cualquier centro que atropelle los derechos humanos y que atente contra la identidad sexual de los pacientes será clausurado definitivamente, explica.

El reglamento fija un plazo para que estos establecimientos se ajusten a la nueva normativa. Hasta ahora, el registro de lugares para tratamiento de drogodependencia estuvo a cargo del Consep.

Juan Carlos Villacís, coordinador general, explicó a Vistazo que 75 centros tienen el registro. Según Villacís, la entidad sí recibió denuncias por tratamientos para “deshomosexualización”, pese a que la normativa anterior aclara que estos sitios deben recibir a farmacodependientes exclusivamente. “Tenemos claro que la homosexualidad no es una enfermedad y no puede ser tratada como tal”. Con reglamento de inicios de septiembre, aclara Villacís, el Ministerio de Salud asume la rectoría en el tema.

Las clínicas se defienden 

“Nos quieren causar un daño. Si a este centro han venido mujeres, no es por lesbianas, sino por adicción a drogas. Por ética debemos explicarles a los familiares que ser lesbiana no es una enfermedad”, se defiende Teresa Mantilla, responsable de la clínica Solo por Fe en Portoviejo.

La clínica de recuperación está registrada por el Consep. Según los registros la dirige una profesional en Psiquiatría y en Trabajo Social.

Mantilla niega las acusaciones citadas en el Informe Sombra. “He tenido que pedir boletas de auxilio por el acoso de esos colectivos”.

Salomón Doumet es médico anestesiólogo y responsable de la clínica Comtalfa en Montecristi. En diálogo con Vistazo niega que en el centro se hubiera practicado terapia alguna de deshomosexualización.
Doumet aclara que la homosexualidad no es una patología.

Sin embargo, el testimonio de Susana (nombre protegido) lo contradice: ella dice que en el año 2000 fue retenida para ‘ser tratada’ de su condición de lesbiana. El expediente fue presentado ante el Tribunal Regional por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Mujeres, en Perú, en julio de 2005, por el Taller de Comunicación Mujer. Este tribunal concluyó que los responsables de estas violaciones son los familiares por ejercer relaciones de poder sobre las mujeres confinadas. “Es responsable el Estado ecuatoriano por incumplir su obligación constitucional y supralegal de garantizar la efectiva vigencia de los derechos humanos”.

Luis Párraga dirige el establecimiento Despertar y vivir, en Portoviejo. Allí se tratan 24 varones. Párraga confiesa que fue consumidor y su vivencia de rehabilitación la comparte con otros en desgracia. “Hay lugares que reciben personas porque han materializado la ayuda, no se puede generalizar pero sí hay sitios que lucran con el dolor de la gente”.

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Source: http://www.vistazo.com/ea/reportaje/imprimir.php?Vistazo.com&id=3770

Sequestered by being different

Maria Belen Arroyo and Pedro Artieda

«They took me fooled. They said they were going to visit a friend who had given birth. It was Mother’s Day. «

Alexandra (name withheld) is a 26-year career. He says that in May last year was admitted by his family, by force, in a rehabilitation clinic for drug addiction and alcohol Portoviejo.

«They asked me how many times took. I answered twice a year. I explained that I was an alcoholic with behavioral disorders, addiction and had my partner, another woman, because I am a lesbian. In the clinic had three bedrooms for 15 confined, ate three pounds of rice. «

The testimony is included in the report «Status of Lesbian and Trans Women in Ecuador, International Covenant on Civil and Political Rights», submitted in late 2009 by the Taller de Comunicación Mujer, to international human rights organizations.

The document, also known as «Shadow Report» states that despite the existence of a constitution guarantor in Ecuador, «Lesbians are being forced by their families to join private clinics drug rehabilitation» as if homosexuality were one ‘disease’ that could be ‘cured’ with treatment.

The Federation of American Psychiatrists removed homosexuality from the list of diseases in 1972. The World Health Organization, WHO, it was in 1990.

«The mechanisms of ‘cure’ of homosexuality include kidnapping to enter clinics, torture and cruel, inhuman and degrading treatment», says the controversial Shadow Report.

Glance documented six cases in Pichincha, Guayas and Manabi. In five victims are women.

«Many fail to judicializarse. The main difficulty is to denounce their own families also can not bring actions against clinics because they are forced to sign consent internment, regardless of age, «said Tatiana Cordero, director of the Corporation for the Promotion of Women, and Shadow Report co-author.

inhuman Therapies

«I have a thirst for justice,» said Soledad (25) while narrating how her partner, Liz, 23, was admitted to a center for drug users in Quito, although not addicted. «One day he disappeared. I received an anonymous call center girl «. Soledad says that the mother of the bride has not accepted her lesbianism. «He offered tea, Liz felt dizzy and went to bed. She was then taken by people claiming to be from Interpol and the dam taking «. Soledad relives the painful journey to get to the young of the site, «Apparently an evangelical center where they were six girls who were clean, pray and sleep.» The clinic had no labeling. «They said it was a family and without a search warrant could not enter. We saw seven girls, including my girlfriend, they were forced to jump over a wall at the back. «

Efrain Soria, Equity Foundation, confirms the version. He adds that, following the complaint, «the police was delayed». Liz was locked 20 days. Soledad, he was «discriminated against» by the authorities, says that the treatment offered to «cure» the bride lesbianism lasted a year and cost $ 300 a month.

Neptalí Arias, director of Friends for Life Foundation, Guayaquil, relates that «Chiqui» transgender hairdresser, was locked in a center run by an evangelical pastor. «He managed to communicate. We went with the police. It was held in two square meters, full of mosquitoes. The therapy consisted of electric shocks to the rectum. Through the Bible should leave their sexuality «.

The Ombudsman’s office has received similar complaints. One of them, last September, refers to the confinement of a woman of 19 who had a relationship with a 26.

Benalcázar Patrick, director of Human Rights Protection, warns that «The authorities are reluctant to intervene. There is a problem of social pedagogy because the Constitution states that you can not discriminate against a person because of their sexual orientation. «

Benalcázar adds that there are cases against centers for abuse, torture and electric shocks. In the XXI century in the country who are abducted are different. While the Constitution speaks of sexual rights in the country still confined to women for being lesbians.

A regulation that stirred the hornet’s nest

The 2008 Constitution established that drug use is a public health problem. And put in the hands of the Ministry’s policy of prevention and treatment of drug dependence.

On 6 September, the Ministry of Health issued the Regulations on Classification, Authorization, and Sanction Operation Recovery Center for people with addiction. Article 9 The controversy arose because the doors opened to encourage the creation of specialized centers for treatment at «people with disorders in primary sexual orientation or gender identity to their addiction as well as disorders of impulse control, such as pathological gambling and other addictions drug addicts «.

Rained reviews. According to Tatiana Cordero, Female Communication Workshop, this Article brings identity or sexual orientation to psychological and psychiatric pathologies.

The Director General of Health, Carmen Laspina, told a Glance inappropriate wording of that article led to a misunderstanding. «The Ministry of Health defends sexual and reproductive rights of people, the current Constitution respects sexual identities.» The Ministry issued decision 543, dated October 8, removing the controversial article.

The agreement amendment clarifies that any center that tramples human rights and undermines the patients’ sexual identity will be closed definitively explained.

The regulation sets a deadline for these establishments comply with the new regulations. So far, the record of places for drug treatment was given by Consep.

Juan Carlos Villacis, general coordinator Glance told that 75 centers have the record. According Villacis, the company did receive complaints of treatments for «homosexualization», although the previous legislation clarifies that these sites should be given to drug addicts only. «We realize that homosexuality is not a disease and can not be treated as such.» With regulation of early September, clarifies Villacis, the Ministry of Health assumes consensus on the subject.

The clinics are defended

«We want to cause harm. If this center have been women, not for lesbians, but drug addiction. By ethics we must explain to the family that being a lesbian is not a disease, «argued Teresa Mantilla, responsible for the clinical Only by Faith in Portoviejo.

The recovery clinic is registered by Consep. According to the records directs a pro in Psychiatry and Social Work.

Mantilla denies the allegations cited in the Shadow Report. «I had to ask for help ballots for the harassment of these groups».

Doumet Solomon anesthesiologist is responsible for the clinical and Comtalfa in Montecristi. Glance Speaking to deny that the center had practiced some of homosexualization therapy.
Doumet clear that homosexuality is not a disease.

However, the testimony of Susana (name withheld) contradicts it: she says that in 2000 was held to be ‘treated’ to her lesbianism. The case was submitted to the Regional Court for the Economic, Social and Cultural Rights of Women, in Peru, in July 2005 Communication Workshop Women. This court concluded that those responsible for these violations are family relationships to exercise power over women confined. «The Ecuadorian State is responsible for violating their constitutional obligation and supralegal to ensure the effective exercise of human rights.»

Luis Párraga runs the establishment Wake up and live, in Portoviejo. 24 men treated there. Párraga confesses that it was consumer and the rehabilitation experience is shared with others in need. «There are places that people receive aid because they have realized, you can not generalize but there are sites that profit from the pain of the people.»

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