Reportaje: La boda frustrada por la transfobia institucional / Wedding frustrated by institutional transphobia

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Fuente Diario Venezolano: http://www.el-nacional.com/siete_dias/boda-frustrada-transfobia-institucional_0_805720171.html

La boda frustrada por la transfobia institucional

Fernando es el primer transexual venezolano embarazado. Sí, se trata de un joven venezolano de 22 años de edad que desde hace seis meses y medio espera un bebé y que quería casarse con Diane Marie, una transfeminista ecuatoriana. Los funcionarios del Registro Civil de Naguanagua, adscrito al CNE, agotaron a la pareja a fuerza de un prolongado maltrato y una creciente exigencia de requisitos legales. Al final se fueron de Venezuela y dejaron al descubierto un país con instituciones intolerantes y discriminatorias
Aunque tiene casi siete meses de embarazo, Fernando puede correr. Y tuvo que hacerlo, aferrado a la mano de su novia Diane, para llegar a puntualmente a la sede del Registro Civil de Naguanagua el día y la hora que les habían indicado para casarse: 2 de marzo a las 10:30 am.

Nada de flux y corbata. Él lucía un look hipster: camisa manga larga abotonada hasta el cuello, que dejaba ver su barriga abultada, un blue jean apretado y botines gamusados. Las pequeñas argollas en la nariz y en las orejas, así como el mechón de barba, que le creció con abono de hormonas, completan su apariencia transgresora.

En cuanto a ella, nada de vestidos de gala. También iba de blue jean, con una blusa color mostaza y un corsé de cuero marrón que acentuaba su voluptuoso busto. Diane tiene una larga  y encrespada cabellera negra, pero ese día la llevaba recogida con un gancho. Apenas un poco de delineador de ojos como maquillaje. No actuaba como una novia emocionada, se le veía muy seria. En vez de nervios, parecía tratarse de mucho aplomo.

En el día de su matrimonio, era muy  importante para ambos no esconder su expresión de género detrás de ningún traje. Era la boda de dos transexuales y con esta enfrentarían  la brutalidad que sustenta las manifestaciones de transfobia. Tienen experiencia en desafiar prejuicios, pues Fernando y Diana son defensores de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI).

“Yo nunca me imaginé que íbamos a encontrar tanta resistencia de parte de las instituciones venezolanas. Pero si lo que esta gente del Registro Civil de Naguanagua, y particularmente la registradora Dayana Rodulfo, lo que quiere es que nos destransexualicemos, estamos dispuestos a hacerlo. Yo hasta me maquillo y me pongo precioso… Total, sería algo como disfrazarme de mujer por un día, lo cual no va a disminuir ni un poquito mi hombría. También podemos bajarnos los pantalones para que verifiquen que yo tengo una vagina y Diane un pene. Legalmente somos un hombre y una mujer; por tanto, no hay excusas válidas para impedir que nos casemos”, dice.

Fernando es un transexual masculino. Nació en Valencia y tiene 22 años de edad. Su cédula lo identifica como María Fernanda Machado Quevedo, pero la fotografía del documento muestra a un varón con una mueca de incomodidad por la formal disparidad de género: “Siempre fue un problema sacarme la cédula, porque los funcionarios querían que me presentara como una mujer. Cuando un policía, por ejemplo, me pide la cédula y nota la discordancia, puede ponerse belicoso. Entonces, para evitar problemas, tengo que echarle el cuento de mi vida desde el principio. La mayoría no lo entiende por más que tú se lo expliques”.

El cuento de su vida pudiera resumirse como el de una persona que nació niña pero siempre se sintió diferente; fue víctima de bullying en la escuela, un adolescente que logró educar a su madre y a su hermano para que lo aceptaran como trans, y un adulto que a los 19 años de edad decidió administrarse hormonas masculinas, pero que al año tuvo que suspender el tratamiento porque le afectó el hígado. Es integrante de la organización Activistas por el Arcoiris, que aun con pocos recursos trata de hacer incidencia a favor de la comunidad LGBTI de Carabobo.

Cambió la carrera de Psicología, en la Universidad Arturo Michelena, por la de mochilero. Desanimado por no tener un empleo estable, se propuso realizar un largo viaje al exterior, con un equipaje ligero donde cupiera su saxofón. No tenía itinerario predeterminado ni lapso para regresar a casa.

Diane es presidenta de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI y una de las transfeministas más prominentes de su país. Como resultado de una demanda que interpuso contra el registro civil, a partir de febrero de 2009 ella y todos los ecuatorianos pueden cambiar de nombre de masculino a femenino y viceversa. Por eso su cédula la identifica como Diane Marie Rodríguez Zambrano y no como Luis Benedicto, el nombre que le pusieron sus padres. Sin embargo, legalmente Diane Marie sigue siendo un hombre. En la casilla de sexo de su cédula de identidad aparece M, de masculino.

“Lo fundamental, el verdadero ejercicio de dignidad cuando de sexodiversidad se trata, es la autopercepción. Fernando y yo somos transexuales. No se trata de una mujer que quiere ser un hombre o de un hombre que quiere ser una mujer. No, nosotros queremos ser y somos transexuales. Nuestra transición, en el caso de Fernando mediante tratamiento con hormonas, y en el caso mío a través de algunos implantes, no es precisamente para cambiar de sexo, sino para reafirmar nuestra transexualidad. Ambos conservamos nuestra genitalidad de origen. Rechazamos la concepción binaria de la sexualidad porque no es real, pero los términos que más se aproximan a nuestra autodeterminación es hembro para él y varona para mí”, afirma la psicóloga de 33 años de edad, que además tiene una certificación en Gobernabilidad y Gerencia Política de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.

Diane Marie cuenta que superó el rechazo de su familia, así como el trabajo sexual al que suelen quedar confinados muchos trans. “Ya alguna vez estuve en ese tipo de cosas y creo que fue suficiente para mí”, recuerda.

Es activista desde los 18 años de edad y en 2008 fundó la Asociación Silueta X, una ONG que ha tenido interlocución directa con el gobierno de Rafael Correa para avanzar en la promoción y defensa de los derechos de la comunidad LGBTI. Uno de sus logros es el reconocimiento de la identidad de género y la orientación sexual como derechos fundamentales, así como la unión de hecho homosexual, con idénticos efectos jurídicos que el matrimonio civil entre un hombre y una mujer. “Y ahora en Ecuador vamos por el matrimonio civil igualitario”, proclama Diane Marie para envidia de los activistas venezolanos, que desde enero de 2014 esperan que se comience a debatir en la Asamblea Nacional el proyecto de ley que garantizaría a las parejas del mismo sexo los mismos derechos de las parejas heterosexuales.

Un bebé en camino

Fernando y Diane se conocieron por Facebook en agosto del año pasado. Lo primero que hicieron fue asegurarse de que ambos fueran trans. Se recomendaron libros y música. Una semana después del primer contacto, él ya estaba en Ecuador y al mes estaba embarazado.

“Tanto Diane como yo teníamos deseo de tener un bebé. A mí como que ya me estaba pegando el reloj biológico. Iba por la calle, veía un bebé y decía: ‘¡Ay, tan lindo!’. Embarazarme no disminuye mi masculinidad; por el contrario, me confiere una capacidad adicional”, razona Fernando.

A él le dan antojos. Esta semana estaba desesperado por comerse una galleta Samba de fresa, y al día siguiente la carne mechada que hace su mamá. A veces no puede aguantar las náuseas. Disfruta del embarazo como cualquier mujer y lo comparte con Diane al máximo. De paseo por un centro comercial para comprarle ropita al bebé, un body blanco manga larga de algodón enternece a Fernando, y Diane no duda en complacerlo: “Vamos a comprarlo, mi amor”. Él se lo agradece dándole un beso en la boca y algunos en la tienda  no disimulan su intriga.

“Embarazarme no tiene nada que ver con mi activismo, pero hacerlo público sí. Embarazarme era mi deseo y mi derecho de formar una familia como cualquier persona. Si estoy capacitado y tengo un vientre, ¿por qué no? Pero  entiendo la trascendencia, en términos de educación en derechos humanos, de ser el primer transexual masculino venezolano en quedar embarazado. Creo que hacerlo público contribuye a abrir las mentes para lograr que todos celebremos la diversidad sin dobles morales”, insiste Fernando.

La pareja no se casó en Ecuador porque Diane ha dicho públicamente que no lo haría hasta lograr el matrimonio civil igualitario en ese país. Entienden que la transfobia es una violación de los derechos humanos que no conoce fronteras y están dispuestos a poner a prueba a las instituciones de cualquier Estado.

Hay quienes piensan que el matrimonio es una institución heteronormativa, que no tiene nada que ver con el deseo de una pareja sexodiversa de compartir la vida. Diane considera que, independientemente de las posturas personales, es preciso hacer todo lo que sea necesario para fomentar la inclusión y erradicar la discriminación en cualquiera de sus formas.

Por encima del activismo en beneficio de la comunidad LGBTI, Fernando y Diane actúan en correspondencia con un sentimiento más fuerte: la paternidad, liberada de sexismo y más bien asumida como una responsabilidad compartida entre madre y padre. Por eso regresaron a Ecuador ayer para que él dé a luz allá, en un país con mayores garantías de protección estatal para su hijo.

Fernando lamenta que las autoridades que los han maltratado durante las últimas dos semanas no hayan pensado en el interés superior del niño que inspira la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes: “Si no entienden nuestra transexualidad, menos aún que soy un venezolano embarazado y que mi niño debe ser protegido por el Estado venezolano. Tenemos una certificación médica de que nuestro bebé también ha sufrido con toda esta situación. La transfobia es una limitación y a veces un delito. Si bien los responsables directos son los transfóbicos, también implica un problema social por la discriminación que acarrea, y todas las personas, no solo los más afectados por la intolerancia,  podemos contribuir a solucionarlo”.

La pareja asegura que su capacidad para ser padres no es solamente biológica. “Puedo amamantar como cualquier mujer, tengo senos pequeños pero cumplidores. Se trata, principalmente, de que nuestro embarazo y deseo de construir una familia es el fruto de un amor verdadero”, dice él. Y ella lo complementa: “Aspiramos a darle una educación integral a nuestro niño, que incluya las herramientas que le permitan ser una persona que se respete a sí mismo y que respete a los demás. Quizás tenga más ventajas que los hijos de algunas parejas heterosexuales, al menos de esas que discriminan a los demás por su orientación sexual o identidad y expresión de género”.

¿Dos damas?

Durante las primeras horas de la mañana del 2 de marzo todo transcurrió con normalidad en el Registro Civil de Naguanagua. Mariana y Jeixú se casaban. Junto a sus familiares y amigos (aproximadamente 20 personas) ocuparon las instalaciones de la oficina pública, formalmente adscrita al Consejo Nacional Electoral, pero administrada por el alcalde de Naguanagua, Alejandro Feo La Cruz. A las 10:00 am la pareja salió celebrando. A ritmo de reguetón, en un vehículo adornado con lazos y la inscripción “recién casados” en el parabrisas trasero abandonaron el lugar sin inconveniente alguno.

Sin embargo, cuando les tocaba el turno a Fernando y Diane todo cambió. Incluso antes de que la pareja llegara al lugar, cuando advirtieron la presencia del equipo reporteril de El Nacional, dispuesto a reseñar el primer matrimonio entre transexuales en Venezuela, la entrada principal del registro fue cerrada y desalojaron a todos los usuarios que permanecían dentro. “Regresen en la tarde o mañana para continuar sus trámites”, les dijeron. Y se presentaron  cuatro funcionarios de la policía municipal para reforzar la seguridad.

La cerrazón fue mayor cuando llegaron Alexander Moreno, Daniel González y Jessica Polo, otros tres activistas de AXA.

—Venimos a casarnos —se anunció Fernando.

—La registradora Dayana Rodulfo no está —respondió Bárbara Garcés, una mujer que vestía chaqueta negra de la Policía de Naguanagua.

—Eso es mentira, porque acabamos de verla —dijo Fernando.

Durante la hora y media siguiente se prolongó una espera infructuosa a las puertas del registro. En el interior del local todos los funcionarios permanecían a la expectativa, sin nada que hacer, más allá de jurungar sus teléfonos celulares e impedir que Fernando, Diane y sus acompañantes entraran.

Fernando perdió la paciencia en pocos minutos porque en el camino de diligencias para casarse ya habían sido vejados varias veces: “Yo le había otorgado un poder a mi mamá y ella había hecho la solicitud de matrimonio con suficiente anticipación. Le dijeron que todo estaba en orden y nos fijaron fecha para casarnos hoy. El 22 de febrero, cuando vinimos personalmente, la registradora Dayana Rodulfo nos exigió que, adicionalmente, trajéramos una certificación emitida por las autoridades de Ecuador para verificar el sexo masculino de Diane, pues no le bastaba con que sus documentos de identidad solo indicaran la letra ‘M’. Esta funcionaria pretendía cambiar una nomenclatura mundial. Sin embargo, le trajimos el papelito, firmado y sellado por la Cónsul de Ecuador en Valencia, donde se leía con todas su letras la palabra masculino”. Fernando y Diane grabaron su conversación con Rodulfo y la divulgaron a través de la red Youtube, a modo de denuncia, pues están convencidos de que han sido víctimas de violaciones de sus derechos humanos. El video puede ser consultado en la cuenta en la red social de la Asociación Silueta X.

Lo peor había ocurrido a las 2:00 pm del 23 de febrero, en la oficina local de la Defensoría del Pueblo. Allí fueron atendidos por Willman Ramírez: “Al ver la cédula de identidad de Fernando, que lo identifica como María Fernanda Machado, suelta una risa, como si hubiese leído un chiste. Nos dice que tiene que consultar con la doctora Ixolanda Gómez, defensora del pueblo del estado Carabobo. Se demora una hora más. Aparte de las mofas de la transexualidad de Fernando y la mía, el señor Wilman Ramírez nos dice que imposible casarnos porque somos dos damas”, relató Diane en una carta dirigida a la ministra para la Mujer e Igualdad de Género, Gladys Requena, que no tuvo respuesta. El vejamen sufrido en la Defensoría del Pueblo también fue difundido en Youtube. Al mediodía, la hora del almuerzo sirvió de coartada para desalojar el registro y sacar del lugar a la registradora Rodulfo, que se mantuvo oculta en su oficina. La madre de Fernando, que aguardaba en su vehículo los resultados de las gestiones, también soportó la espera y el desalojo. “Uno cría a los hijos con el alma, y a los míos los defiendo como una tigra”, expresó en respaldo a Fernando.

A diferencia de Mariana y Jeixú, la pareja heterosexual que se había casado sin inconvenientes poco antes, Diane y Fernando salieron del Registro de Naguanagua expulsados. “Pero con la dignidad intacta. Aquí la indigna es la registradora Dayana Rodulfo. ¿Cómo es posible que, como una muchachita que comete una travesura, hoy se haya escondido y no haya dado la cara para darnos una respuesta. Es más, sin que me quede nada por dentro, debo decir que esa señora es una delincuente”, sentenció Fernando como quien da mazazo.

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Wedding frustrated by institutional transphobia

Fernando is the first Venezuelan transsexual pregnant. Yes, it is a Venezuelan 22-year-old for six months and half expecting a baby and wanted to marry Diane Marie, an Ecuadorian transfeminist. Civil registry officials Naguanagua, attached to the CNE, the couple sold dint of prolonged abuse and a growing demand for legal requirements. In the end they left Venezuela and laid bare a country with institutions intolerant and discriminatory

Although it has almost seven months pregnant, Fernando can run. And I had to do it, clutching the hand of his girlfriend Diane, to reach promptly at the headquarters of the Civil Registry Naguanagua the day and time they had told them to marry: March 2 at 10:30 am.
Nothing flux and tie. He wore a hipster look: long-sleeved shirt buttoned to the neck, which showed off her bulging tummy a tight blue jeans and boots gamusados. The small rings in the nose and ears, and the tuft of beard that grew credited hormone complete their transgressive appearance.

As for her, no ball gowns. I also went from blue jeans with a blouse mustard and brown leather corset accentuating her voluptuous bust. Diane has a long and curled black hair, but that day had gathered with a hook. Just a little eyeliner and makeup. Not acting like an excited bride looked very serious. Instead of nerves, it seemed to be much aplomb.

On the day of her marriage, it was very important to both not hide their gender expression behind any suit. It was the wedding of two transsexuals and with this face brutality underlying the manifestations of transphobia. Have experience in challenging prejudices, for Fernando and Diana are defenders of the rights of lesbian, gay, bisexual, trans and intersex (LGBTI).

“I never imagined that we would find much resistance from Venezuelan institutions. But if what these people Naguanagua Civil Registry, and particularly the register Dayana Rodulfo, what you want is that destransexualicemos us, we are willing to do so. I even maquillo me and I get beautiful … Overall, it would be something like dressing up a woman for a day, which will not diminish one bit my manhood. We can also get off the pants to check that I have a vagina and a penis Diane. we are legally a man and a woman; therefore, no valid to prevent excuses we’re married, “he says.

Fernando is a male transsexual. He was born in Valencia and is 22 years old. His card identifies him as Maria Fernanda Machado Quevedo, but the picture of the document shows a man with a grimace of discomfort formal gender disparity: “It was always a problem take my card, because officials wanted to introduce me as a woman . When a policeman, for example, asks me the card and note the discrepancy, please bellicose. So, to avoid problems, I have to throw the story of my life from the beginning. Most do not understand more than you can explain it. “

The story of his life could be summarized as that of a person born girl but always felt different; was bullied at school, a teenager who managed to educate her mother and brother to accept it as trans, and an adult at 19 years of age decided administered male hormones, but that year had to stop treatment because it affected the liver. Activists member of the organization for the Arcoiris, that even with limited resources is to advocate on behalf of the LGBTI community Carabobo It is.

It changed the course of Psychology, University Arturo Michelena, by backpacking. Discouraged by not having a stable job, it sets out on a long trip abroad, with a light luggage which could fit his saxophone. He had not predetermined period or to return home itinerary.

Diane is president of the Ecuadorian Federation of LGBTI organizations and one of the most prominent of his country Transfeminist. As a result of a lawsuit filed against the civil registration from February 2009 she and all Ecuadorians can rename from male to female and vice versa. So your card identifies her as Diane Marie Rodriguez Zambrano and not as Luis Benedicto, the name that put their parents. However, Diane Marie remains legally a man. M appears in the box sex of their identity card, male.

“The bottom line, the true exercise of dignity when it comes sexodiversidad is self-perception. Fernando and I are transsexuals. This is not a woman who wants to be a man or a man who wants to be a woman. No, we want to be and we are transsexuals. Our transition, in the case of Fernando by treatment with hormones, and in the case of mine through some implants, is not just to change sex, but to reaffirm our transsexuality. Both we retain our genitalidad of origin. We reject the binary conception of sexuality because it is not real, but the terms that come closest to our self-determination is Hermaphro for him and varona for me, “says the psychologist of 33 years, which also has a certification in Governance and Management policy of the Catholic University of Santiago de Guayaquil.

Diane Marie that exceeded the rejection of his family and sex work that usually remain confined many trans. “You ever been in that sort of thing and I think that was enough for me,” he recalls.

She is an activist since age 18 and in 2008 founded the Silhouette X Association, an NGO that has had direct dialogue with the government of Rafael Correa to advance the promotion and defense of the rights of the LGBTI community. One of its achievements is the recognition of gender identity and sexual orientation as fundamental rights as well as the union of homosexual fact, with identical legal effects as civil marriage between a man and a woman. “And now in Ecuador we are on equal civil marriage,” he proclaims Diane Marie to envy of Venezuelan activists, who from January 2014 hope will begin debate in the National Assembly the bill that would guarantee to same-sex couples the same rights as heterosexual couples.

A baby on the way

Fernando and Diane met by Facebook in August last year. The first thing they did was make sure that both were trans. recommended books and music. A week after the first contact, he was already in Ecuador and a month was pregnant.

“Both Diane and I had a desire to have a baby. To me like that and I was hitting the biological clock. He was going down the street, he saw a baby and say, ‘Oh, so cute!’. Pregnant does not diminish my masculinity; on the contrary, gives me additional capacity, “argues Fernando.

He give cravings. This week was desperate to eat a strawberry Samba cookie, and the next day meatloaf makes her mom. Sometimes you can not stand nausea. Enjoy your pregnancy as any woman and shares it with Diane maximum. Walk through a mall to buy baby clothes, a white long-sleeved cotton body enternece Fernando and Diane no doubt please him: “Let’s buy it, my love.” He thanks him kissing her on the mouth and some in the store did not hide their intrigue.

“Pregnant has nothing to do with my activism, but make it public itself. Pregnant was my desire and right to form a family as anyone. If I’m trained and I have a belly, why not? But I understand the importance, in terms of human rights education, to be the first Venezuelan male transsexual to become pregnant. I think it public helps to open minds to ensure that all celebrate diversity without double standards, “insists Fernando.

The couple did not marry in Ecuador because Diane has said publicly that he would not to achieve equal civil marriage in that country. They understand that transphobia is a violation of human rights that knows no borders and are willing to test the institutions of any state.

Some people think that marriage is a heteronormative institution, which has nothing to do with the desire for a partner to share sexodiversa life. Diane believes that regardless of personal views, we must do everything necessary to promote inclusion and eradicate discrimination in any form.

Above activism on behalf of the LGBTI community, Fernando and Diane acting in correspondence with a stronger sense: fatherhood, freed of sexism and rather assumed as a shared responsibility between mother and father. So they returned to Ecuador yesterday that he give birth there, in a country with greater guarantees of state protection for your child.

Fernando regrets that the authorities who have mistreated during the last two weeks have not thought about the interests of the child that inspires the Organic Law for the Protection of Children and Adolescents, “If you do not understand our transsexuality, much less that I am a Venezuelan pregnant and my child should be protected by the Venezuelan government. We have a medical certification that our baby has also suffered with the whole situation. Transphobia is a limitation and sometimes a crime. While those directly responsible are transphobic, also it involves a social problem that leads to discrimination, and all people, not only those most affected by intolerance, we can help to solve. “

The couple says that their ability to be parents is not only biological. “I breastfeed as any woman, but I have small breasts achievers. This is mainly pregnancy and that our desire to build a family is the fruit of true love, “he says. And she adds: “We aim to provide a comprehensive education for our child, including tools that allow you to be a person who respects himself and respects others. You may have more advantages than the children of some heterosexual couples, at least of those that discriminate against others because of their sexual orientation or gender identity and expression “.

Two ladies?

During the early morning hours of March 2 everything went smoothly in the Civil Registry Naguanagua. Mariana and Jeixú married. Together with his friends and family (about 20 people) occupied the premises of the public office, formally attached to the National Electoral Council but administered by the mayor of Naguanagua, Alejandro Feo La Cruz. At 10:00 am the couple left celebrating. A rhythm of reggaeton, a vehicle adorned with ribbons and “Newlyweds” inscription on the back windshield left the scene without any inconvenience.

However, when I was the turn of Fernando and Diane everything changed. Even before the couple arrived at the scene, when they noticed the presence of the news team of El Nacional, willing to review the first marriage of transsexuals in Venezuela, the main log entry was closed and evacuated all users who remained inside. “Come back in the afternoon or morning to continue their procedures,” they said. And four municipal police officers showed up to strengthen security.

The closure was higher when Alexander arrived Moreno, Daniel Gonzalez and Jessica Polo, three other activists AXA.

We come to marry He said Fernando.

-The Register Dayana Rodulfo is not said Barbara Garces, a woman wearing black jacket Police Naguanagua.

That’s a lie, because we just see Fernando said.

For the next hour and a half a fruitless wait went to the gates of registration. Inside local officials all stood expectantly, with nothing to do, beyond jurungar their cell phones and prevent Fernando, Diane and her companions enter.

Fernando lost patience because in a few minutes on the way to marry proceedings had been harassed several times: “I had given him power to my mom and she had the marriage application well in advance. He was told that everything was in order and we set a date to get married today. On February 22, when we came personally, the register Dayana Rodulfo demanded us that, in addition, we brought a certification issued by the authorities of Ecuador to verify the male Diane, it was not enough that their identity documents only indicate the letter ‘M’. This official sought to change a global nomenclature. However, we brought you the slip of paper, signed and stamped by the Consul of Ecuador in Valencia, where he read his letters with all the male word. ” Fernando and Diane recorded their conversation with Rudolfo and reported through the Youtube network, as a complaint, they are convinced that they have been victims of violations of their human rights. The video can be viewed on the account on the social network Silhouette Association X.

The worst had happened at 2:00 pm on February 23, at the local office of the Ombudsman. There were attended by Willman Ramirez: “Seeing the identity card of Fernando, which identifies him as Maria Fernanda Machado, loose a laugh, as if he had read a joke. He says you have to consult with Dr. Ixolanda Gómez, ombudswoman of Carabobo state. It is a time delay. Apart from the taunts of transsexuality Fernando and mine, Mr. Wilman Ramirez tells us that impossible marry because we are two ladies, “said Diane in a letter to the Minister for Women and Gender Equality, Gladys Requena, not He was answered. The humiliation suffered in the Ombudsman was also posted on Youtube. At noon, lunch served as an excuse to evict the registration and take place at the Rodulfo register, which remained hidden in his office. Fernando’s mother, who was waiting in his vehicle the results of the negotiations, also endured the wait and eviction. “One rearing children with the soul, and mine he defend like a tigress,” said Fernando in support.

Unlike Mariana and Jeixú, heterosexual couple who had married shortly before without problems, Diane and Fernando left the register of Naguanagua expelled. “But with dignity intact. Here is the register Dayana unworthy Rodulfo. How is it possible that, as a girl who commits mischief, today has been hidden and has not given his face to give us an answer. Moreover, without nothing left inside me, I must say that the lady is a criminal, “said Fernando as one who gives sledgehammer.

diario el nacional diane rodriguez y fernano machado

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